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De Ushuaia a la Quiaca en una Beta 110cc

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De Ushuaia a la Quiaca en una Beta 110cc

 

VENTURARSE POR LA RUTA NACIONAL 40 ES, EN SÍ, ESO MISMO: UNA AVENTURA, Y MUCHO MÁS SI EL LARGO PERIPLO ENTRE USHUAIA Y LA QUIACA, SE AFRONTA EN PEQUEÑAS BETA DE POCO MÁS DE 100 CC. DOS AMIGOS SUREÑOS LES PUSIERON EL PECHO A LOS VIENTOS PATAGÓNICOS Y AL SOL DE NUESTRO NORTE, Y AQUÍ, TE CUENTAN SU EXPERIENCIA.
¿LAS BETA? DE PEQUEÑAS SOLO SU CILINDRADA.

Comenzamos con nuestro viaje un 9 de septiembre: salimos de Río Grande rumbo a Ushuaia, punto de partida inicial. El día nos ayudó, no sufrimos mucho viento y llegamos 14 horas después a Ushuaia, luego de recorrer nuestros primeros 220 kilómetros. Llegamos al Parque Nacional Tierra del Fuego, donde termina la Ruta 3, en la bahía Lapataia. Dimos una recorrida por la ciudad y volvimos a dormir a Tolhuin en la casa de un amigo.
A la mañana siguiente y después de unos mates, salimos de regreso para Rio Grande. Con viento y cielo nublado, la ocasión sirvió para probar la indumentaria y poner a punto las BETA con el peso que debíamos llevar. Finalmente, una semana más tarde partimos rumbo al norte con ráfagas de 100 kilómetros por hora de puro viento patagónico. Llegamos a la frontera 10 hs. después. Luego vinieron los trámites de rigor, el viaje en barcaza y 120 kilómetros de ripio horrible por territorio chileno, para luego llegar al cruce del Estrecho de Magallanes. Cruzamos, y después de 9 horas de clima hostil apenas pudimos hacer 100 kilómetros por el asfalto.

En Rio Gallegos dormimos en la casa de Alejandro y Adriana, unos amigos que nos permitieron pasar una noche calentita para descansar y afrontar el día siguiente. La idea era salir para Rio Turbio, pero los informes climáticos prometían nevadas y fuertes vientos; decidimos cambias y partimos por la ruta rumbo al Calafate. El viento – fuerte, de frente y costado – solo nos permitió hacer más de 20 kilómetros. Descansamos unas horas en Esperanza, y luego seguimos viaje rumbo a Río Bote. Allí, por los fuertes vientos paramos en la estación de servicio para recargar y proveernos de unos bidones de auxilio (las BETA consumen poco, pero hombre precavido…). Llegamos al hotel en construcción en Río Bote, donde el propietario nos dejó armar la carpa. Después de un excelente guiso repusimos fuerzas, pero el frío no nos dejó descansar mucho.
A la mañana siguiente recomenzamos el viaje con un lindo día y sin viento. Lo aprovechamos, y de un tirón llegamos a Tres Lagos a través de un asfalto nuevo, allí se abre la Ruta 40 hacia el norte rumbo a Las Horquetas, donde hay un puesto de vialidad provincial (Tamel-Aike); llegamos allí por la tarde y los obreros nos recibieron con mate y tortas fritas. Nos acomodamos en dos camas que sobraban gracias a la gentileza del encargado del lugar, Don Jorge, oriundo de Gobernador Gregores. Luego encaramos 180 kilómetros de ripio que nos costaron unos buenos porrazos, y a nuestras BETA algunos rayones. Al terminar la tarde arribamos a Bajo Caracoles, donde se encuentra la famosa Cueva de las Manos, un lugar para recorrer la historia de los jeroglíficos de miles de años. El hotel donde paramos databa del año 1942, y el olor a viejo era prueba de ello.

La fama no es cuento
Recién ahí comprendimos la famosa dureza de la Ruta 40; después de 2 días de viaje y 300 kilómetros, nadie nos pasó ni de frente ni de atrás: éramos nosotros contra el mundo. Al otro día, en un lugar denominado Pampa de la Chispa, nos cruzamos con otro loco, un alemán en bici. Paramos, nos dio un fuerte abrazo y después de compartir un rato con él seguimos rumbo a Perito Moreno. Llegamos cerca del mediodía, cargamos combustible y compramos víveres.
Nos fuimos para río Mayo, con un ripio muy malo y mucho viento. Volvimos a caernos en varias oportunidades, pero seguimos viaje hacia Alto Río Senguer, ya en la provincia de Chubut. Las BETA se comportaron muy bien, y ni siquiera nos dieron el dolor de cabeza de algún pinchazo. Paramos en un hotel para descansar y “desabollarnos” de los golpes, que por suerte no nos lastimaron. Al otro día pusimos rumbo a Teka y de ahí a Esquel, en plena pre cordillera, pero ya con un camino de asfalto. El clima no cambió mucho, el viento siguió soplando y el frío se hacía notar. En Esquel hicimos base en un camping, donde descansamos, comimos, revisamos las motos -agregándoles aceite- y dejamos todo listo para continuar.
De Esquel nos fuimos hacia el Parque Nacional Los Alerces, siguiendo el rumbo de los lagos Futalaufquen, Menéndez, Verde y Rivadavia, para luego pasar por El Bolsón.
En el Paso de la Mosca nos tocó un día de viento, nieve y mucho frío, pero igual llegamos a Bariloche –ya en Rio Negro-, donde nos esperaba un amigo. Allí nos tomamos un día de descanso. Paseamos por la ciudad, a la noche disfrutamos una excelente picada (con trucha, jabalí, ciervo, quesos y otras exquisiteces incluidas), bien regada con cervezas de distintos colores.

Un día después salimos para Neuquén –con un cielo soleado- por el camino de los Siete Lagos, pasando por Villa La Angostura, San Martín de los Andes y Junín de los Andes. Casi 20 kilómetros antes de Junín de los Andes nos quedamos sin combustible (por culpa de una estación de servicio cerrada): hicimos dedo, y un micro de doble piso paró y lo llevó a Willy. Al ratito vi que el micro paraba y pensé que Willy se bajaba, y más tarde me enteré que el chofer quería venir a buscar las BETA y cargarlas. Cuando volvió Willy con el combustible seguimos viaje a Zapala, recorriendo el trayecto de la Ruta 40 junto al Río Aluminé.
Después de desayunar y cargar combustible salimos rumbo a Chos Malal, y de ahí a Buta Ranquil, un camino muy bueno nos permitió disfrutar de andar en nuestras motos y el clima, que hasta ese momento había sido desfavorable. Al otro día y con más alegría por el tiempo, pusimos proa a Mendoza; hicimos un tramo de ripio pasando por cordones montañosos de distintos colores, y paramos a comer en Barrancas el primer asadito del viaje. A pesar del ripio muy bien mantenido, sufrimos la primer pinchadura.
Luego nos dirigimos a Malargüe, con poco tránsito pero muchos animales sueltos. Con buen Clima, y después de bardas blancas, transitamos a la vera del Río Grande, donde se puede observar como la lava volcánica trabaja para hacer su cauce. Llegamos a Malargüe y nos instalamos en un camping municipal, ya con agradables 23 grados de temperatura, que nos obligaron a guardar la ropa de abrigo.

Lugares para el ensueño
Después seguimos viaje pasando por El Sosneado –un lugar maravilloso-, el Nuhil, y de ahí a San Rafael, tomando por el cañón del maravilloso Río Autel, otro lugar de ensueño que nos permitió pasar por túneles cavados en la roca y hacer rafting, una experiencia fantástica.
Al otro día salimos rumbo a San Rafael; la mitad del camino es ripio, para luego dar paso a un tramo de ruta muy transitada. Después de recorrer toda la provincia de Mendoza, pasando por muchas ciudades importantes, nos dirigimos a San Juan. Por referencias pasamos por la capital y nos fuimos a Talacasto, donde para nuestra sorpresa sólo encontramos ruinas, lo que nos obligó a viajar de noche hasta San José de Jáchal. El viaje nocturno tuvo muchas dificultades: el peso del equipaje hacía que nuestras luces alumbraran al cielo.
A la mañana encaramos hacia la Cuesta de Huaco –otro lugar maravilloso-, y de ahí a Cuesta de Miranda, en La Rioja. Luego de varios pueblitos muy pintorescos, llegamos a Chilecito y ahí paramos para acampar. Después de descansar bien, salimos rumbo a Cafayate pasando por Belén – en Catamarca- y dormir en Hulafin, luego de sufrir el camino de ripio y en muy mal estado. Pensamos que las motos nos pasarían factura por el mal trato que les habíamos dado –malos caminos y cuestas que oscilaban entre los 3.000 y 4.000 metros sobre el nivel del mar-, pero finalmente se portaron de maravillas. Llegamos a Hulafin justo el día de la Virgen del Rosario, la patrona del lugar.

Rumbo a Cafayate nos quedaban 70 kilómetros de ripio muy malo, pero después de recorrer varios pueblitos pintorescos llegamos al lugar; luego seguimos hacia San Antonio de los Cobres, pasando por la Cuesta del Toro (a 4.200 metros sobre el nivel del mar) y la Cuesta del Obispo, un trayecto que nos apunó tanto a nosotros como a las motos.

Luego nos esperaba la parte más difícil, que fue la Cuesta del Abra del Acay, que nos obligó a subirla en primera y segunda velocidad, rogando que no explotaran los motores. El cerro nevado de Acay tiene 5.716 metro de altura, y luego nos enteramos que es la cuesta más alta que se cruza con vehículos en el mundo. Es mucho más recomendable transitarla al revés, bajando desde San Antonio de los Cobres. Para la anécdota nos quedó el comentario de un alemán que con una moto de 650 cc no pudo subir y nos recomendó no intentarlo. No les puedo explicar nuestra felicidad por haberlo logrado con nuestras BETA 110 cc. Allí habíamos previsto realizar el segundo mantenimiento a nuestras motos y descargar el equipaje; cambiamos la transmisión, pero solo para alivianar peso, porque no era necesario. También cambiamos neumáticos y las dejamos listas para seguir viaje.

San Antonio de los Cobres es un pueblito chico, con apenas 280 –pero muy hospitalarios- habitantes y mucho turismo extranjero. Después de descansar y aclimatarnos a la puna, salimos rumbo a Abra Pampa. Con ripio malo y muchísimo frío llegamos a las Salinas Grandes, en la provincia de Jujuy. En el camino tuve que parar a regular válvulas en mi moto porque se había puesto lenta, pero después todo volvió a la normalidad.

La altura pone a prueba
Luego del mediodía arribamos a Abra Pampa: Nos reconfortamos con unos helados, cargamos combustible y encaramos los últimos 70 kilómetros para llegar a La Quiaca, nuestra meta. Ese último tramo, con viento de frente y mucho frío, no nos permitió superar los 40 kilómetros por hora con el puño a fondo. Como si fuera poco, en medio de un vendaval, tuvimos que parar para estirar la cadena de la moto de Willy, que había comenzado a hacer ruido.
Finalmente, y después de 20 días de viaje, llegamos a La Quiaca. Pero no pudimos quedarnos quietos; nos alojamos en el hospedaje Copacabana –donde Marcelo y María nos atendieron muy bien-, y al día siguiente partimos hacia Villazón, Bolivia, y luego a la escuela rural de Yavi Chico, donde dejamos cartas y material de nuestras escuelas de Río Grande con la finalidad de hermanarlas. Nuestro viaje siguió hacia Humahuaca, para luego despedirnos de la Ruta 40 y retomar la Ruta 9, recorrer la Quebrada y llegar a Purmamarca, donde hicimos noche.
Al otro día salimos rumbo a San Salvador de Jujuy, muy contentos con las motos que habían vuelto a respirar normalmente. Pasamos por Salta Capital, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe – allí hicimos noche-, Paraná, Gualeguaychú y finalmente Buenos Aires.
Los viajes dejan enseñanzas, recuerdos, anécdotas y vivencias que se amplían al mirar el odómetro. Más de 8.670 kilómetros por las rutas más diversas, ripio, tierra, mesetas, salinas, trepadas y paisajes de ensueño quedaron grabados en nuestras retinas y nuestros corazones. La hospitalidad de la gente –en todo el trayecto-, la solidaridad de los camioneros ofreciéndonos permanente ayuda y la admiración de los que nos veían llegar o de nuestros eventuales compañeros de ruta, son afectos imposibles de olvidar.
¿Nuestras motos? Se portaron espectacularmente: jamás nos causaron dolores de cabeza, y eso que las castigamos duramente, obligándolas a desandar caminos difíciles e inclusive a velocidades constantes de 100 kilómetros por hora en los tramos buenos. Como si fuera poco, en Buenos Aires pasamos por BETA y su gente nos hizo un repaso completo de nuestras motos.
Claro que al que le gusta la moto y la ruta nada lo amilana, por eso ya estamos pensando el Alto Perú; eso sí, con un poquito más de cilindrada.

Felicitacion Chicos. Ramon Benitez y Guillermo D`addario

Última actualización el Jueves, 01 de Julio de 2010 12:31  

Comentarios  

 
#2 Agustin 11-08-2011 02:11
Loco que aventura!! buenisimo lo que hicieron, toda mi vida soñe con hacer ese viaje, aunque al revez en realidad, de norte a sur...y hace una semana compre mi primer moto, un BS 110... justito! jajaja...pero creia que era imposible para esta motito un viaje asi!... cuanto las andaban por dia? cuantas horas seguidas? como les respondieron che? volvieron las motitos para seguir con vida util o hechas pelota?
muchas preguntas, jajajaa
 
 
#1 Luciano 30-03-2011 23:30
Me podrían pasar los mails de de Ramon Benitez y Guillermo D`addario por favor... ya que me quiero comunicar con ellos porque quiero hacer la ruta 40 con un amigo.
Gracias.

Luciano.
 
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